Quiero que me devuelvan mi voluntad. Ya. Ahora. En este momento. Porque no falla, nuuunca falla.
Cada vez que me siento orgullosa de mí misma por haber desmembrado, empalado, quemado y enterrado al espíritu Consumista que me embargaba en cada cambio de estación, el hijoputa vuelve.
Hoy, día 22, al día siguiente del inicio del jodido verano.
- Tock, tock.
- ¿Quién es?
- Consumista.
- ¡Oh! ¿Pero no había logrado madurar, darme cuenta de que la acumulación de bienes innecesarios sólo es muestra de una deficiencia en la capacidad de mostrar y desarrollar nuestros sentimientos?
- Ni de coña.- Ah. Bueno. Entonces, pasa.
Y aquí estoy. Viendo la pág en facebook de una tienda maravillosa que está al cruzar la plaza de la oficina. La tengo ahí, a 300 metros. Mirándome. Insinuándose. Contoneándose con los colores del verano. (Nota explicativa: los colores del verano para mí son el negro en combinación con algún otro color. No nos vayamos a engañar.)
A estas alturas, necesito dos pantalones, una falda y un vestido. Consumista me ha felicitado por mi buen gusto. Yo estoy contrita y apenada y jodida. Intento recordar cuándo esa tienda fue barata, pero Consumista me dice que no me ancle en el pasado, que soy una nueva Yo y que una nueva Yo necesita ropa nueva. Intento recordar cuándo he cambiado. Consumista mira al infinito a través de la ventana y se pone a tararear una ranchera.
Suspiro.
Consumista me dice que tengo la piel apagada. "Lo que tengo apagado es la tarjeta de crédito", le contesto. Pero él no hace caso y me mira ceñudo el ceño. "¿Desde cuándo lleva eso ahí? Parece el Canal de Suez." Intento estirar las cejas para que me lleguen a las sienes. "No jodas. Ni sabes cómo es el Canal de Suez." "Pero sé dónde está. Ahí, entre tus cejas. ¿Sabes lo que te iría divino? En la droguería de al lado hay una cesta de Olay en oferta. Ya es hora de que tengas una crema de mayor. No puedes seguir anclada en Garnier."
Lo miro con odio.
"Lo que te molesta no es que mi crema sea Garnier. Lo que te jode es que me la encontrara super-ultra-rebajada." Consumista me sostiene la mirada. "Te estás descolgando." "Eso ha sido un golpe bajo." "No tan bajo como tienes la papada." Agarro la grapadora y se la tiro a la cabeza. Descubro que Consumista no tiene cabeza. Ahora entiendo muchas más cosas...