Me terminé la trilogía del Dhamon. Que no está mal, nada mal. Como punto fuerte, ya os comenté que me traía loca la noción de magia que había en el libro: lógica y coherente. Algo que aplaudir con fuerza hasta perder algún dedo.
Lo que no me gustó (spoiler) es que te dejen ese maldito final abierto para poder seguir con tres millones de sagas más. No, de verdad, ya no hace falta nada más. Que todos los personajes admitan su final y todo quede en el recuerdo.
En cuanto a Una habitación propia de Virginia Woolf, me he quedado un poquillo perpleja. Ya había leído por ahí que era una escritora nada fácil y todo eso, pero... no sé. En un principio (spoiler) alaba a Jane Austen por usar un lenguaje propio de las mujeres, diferente al estilo que usaban todos los hombres (y único ejemplo literario en aquella época). Y termina diciendo que (spoiler) no debemos escribir como mujeres o como hombres, si no como cerebros andróginos.
Esto lo veo muuuy difícil. ¿Cómo negar una parte de ti que ha marcado tu vida haciéndote diferente a otro? ¿Podríamos dejar de escribir como españoles, por ejemplo?
Ya no hay un estilo propio de mujeres. Gracias a la incorporación de la mujer a otros mercados laborales tenemos a Matilde Asensi o Julia Navarro. ¿Escriben como mujeres? No sabría decirlo. Pero que sean mujeres ha influido en ellas y en sus lecturas y en sus vivencias y en sus retos personales. Desde mi punto de vista, escriben como personas que son mujeres. No hay forma, ni ganas tengo, oiga, de que nos separen de esto.
En cuanto a Come, reza y ama, preparaos para un spoiler total y apoteósico. Ya he coincidido con Ice y con Mr Bennet en un hecho importante: si estás deprimido y quieres encontrar a Dios o la paz interior, tienes que tener más dineros que un Borbón. Es así, es un hecho y está demostrado. Sellado ante notario. Si eres una persona normal y estás jodida, jodida te quedas.
Yo me esperaba que esta mujer fuera por esos países, buscando la paz, sí, pero buscando un curro, un piso compartido, trabajando de camarera, de limpiadora, repartiendo publicidad... Vivir en Italia sin mover un jodido dedo, comiendo siempre fuera... ¿en serio? A no ser qué esta tía esté haciendo trabajos para la mafia, recogiendo deudas allá a dónde va, no tiene sentido.
En la India me relajé. Al menos, estaba fregando el suelo cuatro o cinco horas diarias. De rodillas. ¿Sabéis dónde está la Mujer Maravilla? ¡Ella es la mujer maravilla! ¿Cuatro horas diarias de rodillas y no te da lumbialgia ni te jodes los meniscos? Quizás se deba a que el personaje sea una de las mejores actrices porno de la historia, que está de incógnito.
Y finalmente, más y más spoilers, en Indonesia liga porque es guapa. De verdad. Guapa. Encuentra el amor porque es guapa. Ahí, sin más. Y encuentra a un brasileño perturbador. ¿No puede ser ella normal y encontrar a un tío normal? ¿Por qué tanta exaltación de la perfección?
También hecho en falta un temilla. ¿Por qué describir con tanto detalle el éxtasis del Nirvana y ni describir un besito en un hombro o en otro lado? ¿El sexo no forma parte de la paz interior? ¿De verdad?
También veo absurdo que la tía se alquile un peazo de casa con un peazo de jardín y vaya por Indonesia con una camiseta rota. Vamos a ver, ¿agujas? ¿hilo? A no ser que se hubiera caído por un terraplén con la bici, no tiene explicación. Por respeto a la gente, ve limpia y ve con las camisetas cosidas. ¿No te lo ha dicho tu madre?
Seguramente me quedo en el aire, fijándome en las cosas absurdas y menos importantes del libro, pero hecho en falta una democratización de la búsqueda de la paz interior.