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martes, 21 de mayo de 2013

Aleteando entre los naranjos de Mansfield Park

Siempre se ha dicho que a caballo regalado no le mires el diente, pero una cosa es que te digan que es un caballo y tú te calles cuando ves que es una bellota. Y eso me ocurrió con dos de los libros que te puedes bajar gratis de Amazon.

Me bajé Entre naranjos, de Blasco Ibañez,  porque me sonaba el autor. Creía que tenía un regusto a literatura profunda, la que estudias en el instituto y luego dejas olvidada por los best-sellers y tu ya creado gusto personal.

Pues sí, pues tenía yo razón. Es literatura de verdad. Es un libro, con muchas palabras y mucha descripción del pensamiento cerrado y viejuno de la época. Una buena y polillosa España profunda. Por un lado está bien, pero por otro lado, recuerdo haberme leído libros de literatura-literatura con mucho más poder de enganche.

La relación amorosa está muy bien tratada, incluso para la época, y no muestra un erotismo ñoño, cosa de agradecer. Peeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeero el final, oh, oh, oh. Por todos los finales del mundo. Qué cosa. Le sigues dando al botón de avanzar página para seguir leyendo en plan, "venga, venga, venga, que pase algo, una buena frase final, una lágrima, una sonrisa, un tic nervioso, ¡¡¡¡algoooo!!!!"

Pero no ocurre nada.

El otro gran descubrimiento gratuito de Amazon fue Mansfield Park, de mi Austen. Sí... Una piensa que todo va a ser Darcys y Lizzys, pero no. La vida es dura, es cruel. Y por eso te encuentras libros como éste en tu vida.

Tarda mucho en pasar algo. Tarda tanto que sospechas que lo ha escrito realmente el guionista de Walking Dead y que sólo vas a ver un par de zombies al final del capítulo. Cuando pasa el tiempo, y las páginas, intuyes que Jane quiere que conozcas a los personajes. Profundamente. Totalmente. Absurdamente.

La protagonista es una absurda. Por un lado, es una lenta y una lacia. Por decirlo de algún modo, es como si Lizzy se diera un golpe en la cabeza y se volviera gilipollas y sosa. Pues sí, ya tenemos una nueva protagonista. Es de agradecer que Jane Austen no escribiera una y otra vez sobre los mismos personajes pero cambiándole los nombres (como la absurda de Katherine Neville), pero haz el favor de crear una protagonista con la que yo me pueda identificar. Algo, un poquito... Pero no hubo suerte. Creó una sosaina. Lo cual, supongo, que habrá dado lugar a la creación de un club de fans de este libro por parte de las sosainas. Las felicito.

Hay una escena en concreto, una escena en que la gilipollas está cansada y está sentada en un banco. La gente va y viene, en grupos, en parejas, solos, y todos se van y la dejan ahí sentada, cansada y gilipollas. Poniendo morrinos por lo inapropiado de todo. Por favor... mata a alguien, chilla, baila, sácate un hombro de tu sitio. Pero no te quedes ahí, viendo pasar las horas. Niña: iniciativa.

Tenemos que ser justos y admitir que en el momento (spoiler) en el que a la sosa le sale un pretendiente (absurdo) hay cosas que están bien. Escenas bonitas de mucho amós y mucha envidiaporquéloshombresdehoyendíanosabensertancaballerososohohdiosmio. Pero es algo demasiado breve pa' tanto tostón.

Al final, todo acaba de una forma moralmente correcta.

Yo sólo me quedaría con la tía rica de la sosaina, Lady Bertram, muy bien definida, muy bien creada, un personaje en 3D que me encanta cada vez que abre la boca. Más floja que una alpargata y, a la vez, tan divina que ardo de adoración.

Aleta, de Christopher Moore. Me ha gustado mucho más que Azul, pero no ha pasado de ahí. Creo que leerme Un trabajo muy sucio es lo peor que he hecho, porque todo lo que escribe este hombre lo mido con ese maravilloso libro. También ayudaría que tomara ejemplo de Jane Austen y que no escribiera siempre sobre el mismo tío, pero cambiándole el nombre. Cosa que no hizo en Un trabajo muy sucio. Oh, cómo me gustó ese maravillosísimo libro.

Un argumento novedoso, que no te esperas, y todo eso. Todo muy Moore.

lunes, 8 de abril de 2013

Come, reza y ama, pero deja tu habitación propia limpia de escamas de dragón

Me terminé la trilogía del Dhamon. Que no está mal, nada mal. Como punto fuerte, ya os comenté que me traía loca la noción de magia que había en el libro: lógica y coherente. Algo que aplaudir con fuerza hasta perder algún dedo.

Lo que no me gustó (spoiler) es que te dejen ese maldito final abierto para poder seguir con tres millones de sagas más. No, de verdad, ya no hace falta nada más. Que todos los personajes admitan su final y todo quede en el recuerdo.

En cuanto a Una habitación propia de Virginia Woolf, me he quedado un poquillo perpleja. Ya había leído por ahí que era una escritora nada fácil y todo eso, pero... no sé. En un principio (spoiler) alaba a Jane Austen por usar un lenguaje propio de las mujeres, diferente al estilo que usaban todos los hombres (y único ejemplo literario en aquella época). Y termina diciendo que (spoiler) no debemos escribir como mujeres o como hombres, si no como cerebros andróginos.

Esto lo veo muuuy difícil. ¿Cómo negar una parte de ti que ha marcado tu vida haciéndote diferente a otro? ¿Podríamos dejar de escribir como españoles, por ejemplo?

Ya no hay un estilo propio de mujeres. Gracias a la incorporación de la mujer a otros mercados laborales tenemos a Matilde Asensi o Julia Navarro. ¿Escriben como mujeres? No sabría decirlo. Pero que sean mujeres ha influido en ellas y en sus lecturas y en sus vivencias y en sus retos personales. Desde mi punto de vista, escriben como personas que son mujeres. No hay forma, ni ganas tengo, oiga, de que nos separen de esto.

En cuanto a Come, reza y ama, preparaos para un spoiler total y apoteósico. Ya he coincidido con Ice y con Mr Bennet en un hecho importante: si estás deprimido y quieres encontrar a Dios o la paz interior, tienes que tener más dineros que un Borbón. Es así, es un hecho y está demostrado. Sellado ante notario. Si eres una persona normal y estás jodida, jodida te quedas.

Yo me esperaba que esta mujer fuera por esos países, buscando la paz, sí, pero buscando un curro, un piso compartido, trabajando de camarera, de limpiadora, repartiendo publicidad... Vivir en Italia sin mover un jodido dedo, comiendo siempre fuera... ¿en serio? A no ser qué esta tía esté haciendo trabajos para la mafia, recogiendo deudas allá a dónde va, no tiene sentido.

En la India me relajé. Al menos, estaba fregando el suelo cuatro o cinco horas diarias. De rodillas. ¿Sabéis dónde está la Mujer Maravilla? ¡Ella es la mujer maravilla! ¿Cuatro horas diarias de rodillas y no te da lumbialgia ni te jodes los meniscos? Quizás se deba a que el personaje sea una de las mejores actrices porno de la historia, que está de incógnito.

Y finalmente, más y más spoilers, en Indonesia liga porque es guapa. De verdad. Guapa. Encuentra el amor porque es guapa. Ahí, sin más. Y encuentra a un brasileño perturbador. ¿No puede ser ella normal y encontrar a un tío normal? ¿Por qué tanta exaltación de la perfección?

También hecho en falta un temilla. ¿Por qué describir con tanto detalle el éxtasis del Nirvana y ni describir un besito en un hombro o en otro lado? ¿El sexo no forma parte de la paz interior? ¿De verdad?

También veo absurdo que la tía se alquile un peazo de casa con un peazo de jardín y vaya por Indonesia con una camiseta rota. Vamos a ver, ¿agujas? ¿hilo? A no ser que se hubiera caído por un terraplén con la bici, no tiene explicación. Por respeto a la gente, ve limpia y ve con las camisetas cosidas. ¿No te lo ha dicho tu madre?

Seguramente me quedo en el aire, fijándome en las cosas absurdas y menos importantes del libro, pero hecho en falta una democratización de la búsqueda de la paz interior.

jueves, 7 de marzo de 2013

Dime qué lees y te diré quién eres.

En este tiempo, poco he sacado en claro, sólo que siempre quiero leer los libros que no tengo y no quiero leer los libros que me quedan.

Empezando por Pride and Prejudice and Zombies, de Jane Austen y Seth Grahame-Smith.
Este libro lo tenía desde el viaje a Bath de hace unos tres años. Mi siempre latente vena consumista y la preciosisisisima edición (que no se parece en nada a la del enlace) hicieron que este libro cayera en mi maleta. También hay que decir que en aquella época aún no estábamos saturados de zombies y que parecía una idea hasta original.
Un horror. Un pésimo y anodino horror. Yo me esperaba un libro de descojone. No puedes usar un clásico para escribirlo igual, y sólo reemplazar la palabra "paraguas" por "katana". Y luego ganar una pasta a mi costa y a la de las pobres locas fanáticas de Austen que se hayan comprado el libro.
Menos un par de frases graciosas sueltas por ahí y el final inesperado de algún par de secundarios, no hay nada más que sacar de provecho sobre el libro. De hecho, uno de los finales es tan triste y romántico que me dio hasta pena. El personaje cambia totalmente de esta versión con respecto al original. Un tremendo shock. Lo malo es que cuando se enteran los otros personajes es algo así como "¡Ah, vale! ¿Puedes ponerme zumo para desayunar?" Y tú mientras estás con los ojos acuosos tipo manga.


 Y un nuevo libro de mi adorado Christopher Moore, Azul. Tristemente, el título ha sido cambiado en la edición en español. El título original es Sacré Bleu: A comedy d Art. Seguramente los editores pensaron que con ese título no lo iban a vender en esta tierra ni como papel higiénico. No sé.
El libro está bien, la historia está bien, los personajes están bien. Lo malo es eso, que sólo está bien. Creo que Un trabajo muy sucio puso un listón muy alto en mi corazón, que será difícil de superar.
Eso sí, terminas el libro amando a Toulouse-Lautrec como si fuera un amigo de la infancia y hubiera estado ahí apoyándote siempre, en la barra del puticlub, en tus peores momentos.


Ya no recuerdo si esto llegó a mí en mi cumple o me lo trajeron los reyes. Hora cero en Phnom Pehn, de Christopher G. Moore. Apareció porque el cazador confundió a este buen hombre con su tocayo ya mencionado en el parrafillo anterior. Es una novela de detectives en la que te logras meter en una oscura sociedad, jodida por una guerra perenne, aderezada por varias ocupaciones y acompañada por un pequeño puñadito de mafias varias. Lo que parece un simple encargo de localización, hace que un detective americano residente en esas tierras se dé de lleno con el tráfico de armas y un robo famoso internacionalmente. No sé cómo logra solucionarse el caso. Tú vas leyéndote el libro, que mola mucho cuando el tío describe cómo de fastidiado está todo aquello, pero de golpe ¡plaaaam! "el malo es tal y cual y aquí está esto y fin" y tú mirando a diestro y siniestro porque aún no sabe cómo se ha solucionado todo en una hoja y tú sin coscarte.
Después está el tema del amor. SPOILEEER!!! El detective Calvino se enamora de una tía. Vamos a ver. El tío conoce a varias mujeres, a varios hombres, se monta en varios coches, toma cervezas en varios sitios y de golpe te dice que está enamorado. Y tú te pones a pensar "¿cuándo ocurrió? ¿fue de ésta o de aquella? ¿dónde estaba yo?" Y resulta que el tío se ha enamorado, e-na-mo-ra-do, de una tía que vio en un sitio y con la que habló del tiempo dos minutos y medio
Cuando medité un rato seriamente sobre esto, hallé la solución. El día que se vieron ella llevaba un (spoiler) vestido con mucho escote. Así que él no estaba enamorado, él se creía enamorado, lo que quería era ventilársela. Le moló el escote.


Ahora estoy enfrascada en la Saga de Dhamon, de Dragonlance. El primer volumen, El héroe caído, me ha gustado mucho. Gran variedad de escenarios, aventuras (que vienen a cuento, no para llenar folio), personajes muy bien caracterizados y un exquisito trato de la magia.
La magia es algo muy difícil de explicar en un libro. Según cómo pongas al colega que haga magia, puedas terminar diciendo "¡pues vuela por el cielo y le lanzas mientras vuelas un kame hame mágico al capullo del gorro picudo y lo conviertes en confeti, gilóooon!". Limitar la magia, hacerla creíble y no todopoderosa es algo que se agradece. Y yo más, que casi termino loca por culpa de un libro del que no hablaré para que todo el mundo se lo lea y pierda tiempo de su vida :)


Ahora voy por el segundo volumen, Traición, y por ahora continúa al mismo nivel. Me fastidia cuando se pone a recordar cosas del primer libro, pero siempre hay que pensar en aquel capullo que empieza una saga de tres partes por el segundo tocho.


Y los libros que quiero leerme y que, evidentemente, no tengo son los siguientes:
  • Una habitación propia, de Virginia Woolf.
  • Buenos presagios, de Neil Gaiman y Terry Pratchett.
  • Fuego, de Kirstin Cashore. Y también Bitterblue. Que continúan (o no) con la historia de Graceling, un libro que me regaló Tempy y Goodgirl y que es preciosoooooooo. ^^
Estoy ahorrando para el Kindle. Pero eso da para otra actualización.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Dantés y Cía.

Después de muchos años, lo he vuelto a hacer. Me estoy releyendo por tercera o cuarta vez El Conde de Montecristo. He tenido que esperar unos cuantos lustros para que mi mente (inútil para muchas otras cosas) olvidara los suficientes detalles como para que la lectura fuera otra vez "tremenda".

Porque este libro es así: tremendo. No sé si será por el formato de folletín, que obliga al autor a tener al lector totalmente enganchado, o qué oscuros misterios tendrá este libro que no tienen otros de Dumas. Los Tres Mosqueteros, sin ir más lejos, es un buen libro pero cuando termina un capítulo siempre puedes cerrar el libro y levantarte para ir al wc, darte una vuelta por el parque paseando a tu iguana, arrancarte una muela, o picotear algo con sentimiento de culpa.

Con El Conde de Montecristo no puedes dejar de leer, te estés meando, muriendo de inanición o sean las 6.30 de la mañana y te levantes a las 7.00 para ir a currar. Es imposible. Has caído en su red y estarás atrapada hasta la última página. Incluso el tiempo que dedicas a comer, a ir a trabajar, a hablar con tu familia, todo ese tiempo sientes que lo estás robando al libro, que tenías que estar leyendo en lugar de fomentar tus relaciones sociales y familiares.

Aunque el libro pueda asustar por su tamaño, nada de lo escrito está escrito de forma gratuita. Es un entramado de personajes que, poco a poco, van llegando a su destino de forma sutil. Si quitásemos una página, el castillo de naipes se iría a tomar por culo y alguien se salvaría de la bendita venganza. Porque sí, porque este es un libro que narra una venganza. Y lo que es venganza es taaaan maravilloso a veces: Gladiator, Robin Hood... Sí. Sólo cito pelís, pero es que no tengo demasiada buena memoria. Ejem.

Cuando escuchéis una noche "yeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeepaaaa", soy yo. Habré terminado el libro y estaré en éxtasis.

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Esta entrada está dedicada a mi gran amigo de "a Dumas le pagaban por número de palabras".