Siempre se ha dicho que a caballo regalado no le mires el diente, pero una cosa es que te digan que es un caballo y tú te calles cuando ves que es una bellota. Y eso me ocurrió con dos de los libros que te puedes bajar gratis de Amazon.
Me bajé Entre naranjos, de Blasco Ibañez, porque me sonaba el autor. Creía que tenía un regusto a literatura profunda, la que estudias en el instituto y luego dejas olvidada por los best-sellers y tu ya creado gusto personal.
Pues sí, pues tenía yo razón. Es literatura de verdad. Es un libro, con muchas palabras y mucha descripción del pensamiento cerrado y viejuno de la época. Una buena y polillosa España profunda. Por un lado está bien, pero por otro lado, recuerdo haberme leído libros de literatura-literatura con mucho más poder de enganche.
La relación amorosa está muy bien tratada, incluso para la época, y no muestra un erotismo ñoño, cosa de agradecer. Peeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeero el final, oh, oh, oh. Por todos los finales del mundo. Qué cosa. Le sigues dando al botón de avanzar página para seguir leyendo en plan, "venga, venga, venga, que pase algo, una buena frase final, una lágrima, una sonrisa, un tic nervioso, ¡¡¡¡algoooo!!!!"
Pero no ocurre nada.
El otro gran descubrimiento gratuito de Amazon fue Mansfield Park, de mi Austen. Sí... Una piensa que todo va a ser Darcys y Lizzys, pero no. La vida es dura, es cruel. Y por eso te encuentras libros como éste en tu vida.
Tarda mucho en pasar algo. Tarda tanto que sospechas que lo ha escrito realmente el guionista de Walking Dead y que sólo vas a ver un par de zombies al final del capítulo. Cuando pasa el tiempo, y las páginas, intuyes que Jane quiere que conozcas a los personajes. Profundamente. Totalmente. Absurdamente.
La protagonista es una absurda. Por un lado, es una lenta y una lacia. Por decirlo de algún modo, es como si Lizzy se diera un golpe en la cabeza y se volviera gilipollas y sosa. Pues sí, ya tenemos una nueva protagonista. Es de agradecer que Jane Austen no escribiera una y otra vez sobre los mismos personajes pero cambiándole los nombres (como la absurda de Katherine Neville), pero haz el favor de crear una protagonista con la que yo me pueda identificar. Algo, un poquito... Pero no hubo suerte. Creó una sosaina. Lo cual, supongo, que habrá dado lugar a la creación de un club de fans de este libro por parte de las sosainas. Las felicito.
Hay una escena en concreto, una escena en que la gilipollas está cansada y está sentada en un banco. La gente va y viene, en grupos, en parejas, solos, y todos se van y la dejan ahí sentada, cansada y gilipollas. Poniendo morrinos por lo inapropiado de todo. Por favor... mata a alguien, chilla, baila, sácate un hombro de tu sitio. Pero no te quedes ahí, viendo pasar las horas. Niña: iniciativa.
Tenemos que ser justos y admitir que en el momento (spoiler) en el que a la sosa le sale un pretendiente (absurdo) hay cosas que están bien. Escenas bonitas de mucho amós y mucha envidiaporquéloshombresdehoyendíanosabensertancaballerososohohdiosmio. Pero es algo demasiado breve pa' tanto tostón.
Al final, todo acaba de una forma moralmente correcta.
Yo sólo me quedaría con la tía rica de la sosaina, Lady Bertram, muy bien definida, muy bien creada, un personaje en 3D que me encanta cada vez que abre la boca. Más floja que una alpargata y, a la vez, tan divina que ardo de adoración.
Aleta, de Christopher Moore. Me ha gustado mucho más que Azul, pero no ha pasado de ahí. Creo que leerme Un trabajo muy sucio es lo peor que he hecho, porque todo lo que escribe este hombre lo mido con ese maravilloso libro. También ayudaría que tomara ejemplo de Jane Austen y que no escribiera siempre sobre el mismo tío, pero cambiándole el nombre. Cosa que no hizo en Un trabajo muy sucio. Oh, cómo me gustó ese maravillosísimo libro.
Un argumento novedoso, que no te esperas, y todo eso. Todo muy Moore.