miércoles, 16 de enero de 2013

ESPECIAL DE NAVIDAD I. Las Cenas de Empresa

Ser puntual es algo que soy en la vida real. En mi blog puedo hacer el Especial de Navidad el 16 de enero ¡y no pasa ná! Aquí mando yo. Ejem...

En Navidad hay ciertos rituales que se repiten: pasear bajo las luces del centro de la ciudad, buscar colonias para regalar sin piedad, comer uvas una vez al año... Uno de esos rituales se convierte en el disparo de salida de la Navidad, sobre todo porque es el primer empacho-borrachera que se pilla en esta época.

Para asistir a una Cena Navideña de Empresa hay que seguir un patrón de comportamiento para no quedar como la Loca de los gatos. Lo analizaremos a continuación:

1. Vestimenta. Si eres un tío, da igual. Realmente, abrid los ojos, da igual cómo vistáis, nadie os va a mirar.... Podéis poneros vaqueros, un jersey negro/camisa negra o neutra y algo parecido a una americana o abrigo y podréis ir desde a esta cena a vuestra boda. Sí, en serio, no sois importantes estéticamente.

En cambio las mujeres tenemos que estudiar algo más el tema, desde la temperatura del lugar, a los planes después de la cena, a las otras mujeres que van. Porque da igual que vayamos a cenar a un iglú, si las demás mujeres van en tirantes, tooodas iremos en tirantes. Bueno, yo no, pero no soy un buen ejemplo estético...

2. Localización en la mesa. Sentarse al lado de un zzz puede joderte la noche, además de provocarte un ataque de gula por desesperación o un cerramiento de estómago colosal. Es mejor no jugársela y aproximarte (o fusionarte) a tu grupo de compis favoritos conforme nos acercamos a la mesa. Rodearte de gente con la que te gusta trabajar puede hacer que te diviertas. Si odias trabajar con alguien hasta el punto de querer graparle las pupilas, dudo que luego te sea agradable de juerga. Y menos si bebe...

3. Beber o no beber. Desde mi humilde punto de vista, es mejor no beber. Te puedes tomar algo de vino mientras ingieres, pero no te cueles. No querrás recordarte al día siguiente, toda eufórica, explicándoles a tus jefes tu teoría de por qué son mejores las baladas jebis a las poperas (snifff...). Una vez que una ha pasado por este lance, no vuelve a beber en una de esas cenas. Me he autoconvertido en una abstemia-laboral. ¿Tanto había bebido? No... yo sólo llevaba un cubata.

Lo bueno de cambiar de trabajo es que esto queda atrás y puedes empezar de cero. Lo bueno de estas cenas es que tus jefes también beben y se convierten en seres de aura pura y sin memoria.

4. Escudo de poder. Nada más salir del coche, taxi, bus o metro, tenemos que refugiarnos tras un escudito así, ¿por qué? En estas cenas se suelen mezclar departamentos, despachos, grupúsculos distintos que no se quieren demasiado e, incluso, se odian a muerte y se envenenarían con gusto la copita de cava con la que brindamos todos. Es de primera necesidad respirar hondo y encontrar nuestra fuente interior de paciencia y control.

Puedo citar ejemplos de indirectas veladas, directas puñaladas al entrecejo, arrancamientos de corazón y genitales... ¡tantos ejemplos! Y en las empresas que he estado todos se amaban con locura. ¿Conclusión? Meditar profundamente el punto nº3. No beber baja el riesgo de que ese leve rencor que sientes con la administrativa de Compras se convierta en una parrafada sádica en mitad de los postres.

Y en sentido contrario, lo mismo. Alguien puede dirigirse hacia nosotros con algún tono malintencionado. ¿Qué hacer? Poder y control. Paciencia. Oxígeno. Corte de mangas mental y ciscarse en su casta.
También podemos responder de forma tranquila y sosegada, teniendo cuidado en no dejar aflorar ningún sentimiento maligno. ¿Seremos capaces? Depende de lo que llevemos ensayando el modo Yoda las semanas de antes.

5. El baile de después. Yo nunca me quedo a esto, así que me evito tener que arrancarme los ojos por haber visto a gente que son como mis padres danzando como enanos ebrios. También ayuda el hecho de que odio las discotecas, así que mis cenas terminan antes de llegar aquí. No puedo daros consejos valiosos en este punto, sólo que no intentéis ligar entre compañeros de trabajo, ni que os pongáis de femmes fatales delante de todo el mundo. No sabéis por dónde os llega el rimmel, ni hasta dónde os sube la carrera de la media... Si bailar es como hacer el amor (lo vi en alguna película) es mejor no hacerlo cerca o alrededor de compañeros de trabajo.

Hasta aquí el primer especial de Navidad. Próximamente, Regalos Navideños.

2 comentarios:

  1. Esta entrada solo le sirve a gente del sexo femenino con trabajo. Discriminadoraa!! jajajaja.

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  2. Naaaah, la parte del beber o no beber sirve para tías y tíos. Paranoicoooooooooo!!! :PPP jejeje

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