Un día, a finales de este bonito noviembre. Mi persona, un año más vieja, en la cocina de los Abuelos Brujos partiendo porciones de un pudin gigante de chocolate. Sagutxu, en otra habitación, grita lo siguiente:
- ¡¡¡Velas!!! ¿Dónde hay velas? ¡TIENE que haber velas! ¿Dónde? ¡Aquí! ¡Aquíiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii! ¡Aquí hay un ocho, un OCHO! Con esto hago yo un tres. ¡Un cuchillo, un cuchillo! ¿No? ¡Pues tijeras! ¡Dadme unas tijeras!... Ya está, ¡Ya tengo un tres! Y esto que queda, puede ser un uno si lo miras así.... -aparece en la cocina y me da todo lo que trae-. Tita, esto es lo que tenemos.
Feliz 31 tacazos a míiiiii.
Jajajajajajajajajaja <3
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