Estar de vacaciones mola porque puedes aprovechar para hacer las mismas cosas que la gente normal, a un ritmo también normal.
Esta mañana he estado en la City. Poco novedoso si tenemos en cuenta el hecho de que yo trabajo en la City, pero lo hago en una pecera: entro en la oficina de cristal y no me muevo. Moverse en vacaciones mola. Y recorrer el camino por donde bajaba de la facultad, mola más.
Quería desayunar a media mañana y, en lugar de entrar en un super y coger algo, mi cabeza vacacional ha logrado vencer momentáneamente a la Rata Ahorradora que me posee, así que he entrado en una cafetería. No podía ser una cafetería normal, ni una llena de viejos con periódicos, no. Después de tanto tiempo sin desayunar en una cafetería, tenía que ser una chula. Y la encontré. Y desayuné. Y me clavaron. Seguramente me clavaron lo que vale cualquier desayuno en cualquier lugar pero para mí, que me hago cada mañana mi té en mi maquinita y fin, esa cantidad de euros me aturdió. Tanto que, cuando fui a salir, me quedé mirando las puertas de cristal esperando a que se abrieran solas. Ese importe era digno de una compra semanal realizada en una gran superficie, así que por lo menos podrían haber colocado puertas automáticas.
Puede que valiera la pena por la cristalera sobre un parque. Puede. Pero lo llego a saber y tardo tres horas en desayunar, para poder compensar la jodida cuenta.
Después fui andando sin pensar dónde iba, sólo buscando las calles por las que hacía milenios que no pasaba y, al final, me di cuenta que seguía el camino a casa desde la facultad. Algunas tiendas han cerrado y han surgido otras nuevas. Me di cuenta de que mi nueva parte de la City no fomenta el consumismo y por ello me alegro y me siento bendecida por Odin y por Thor. Pasar todos los días por el centro neurálgico y tiendístico fue una època maravillosa y a la vez horrible en my life.
Tanto color y alboroto, tanto libro en tanto escaparte, tanta tienda llena de ropa, y tan poca pasta en un monedero estudiantil. Ahorra curro y una Rata Paranoica custodia mi monedero curreta, así que me alegro de perderme al menos tanto hermoso escaparate.
Eché en falta llevarme la cámara de fotos, pero quién iba a pensar que iba a tener una epifanía en mitad de la City, después de toda mi existencia vagando por allí, mientras hacía un tiempo fresco y seco -óptimo para las fotos y el paseo Modo Noséándevoy- y mi odiado mp3 funcionaba mágicamente colocando juntas las pocas canciones que aún no he aborrecido de la lista de reproducción.
Volveré.
Me ha gustado ^^ A veces mola recrearse en sitios por los que pasas mil veces, o que tienes tan cerca que podrías hacerlo siempre que quisieras pero como esta ahí, no lo haces. Y mola mucho. Yo tengo eso con Cádiz.
ResponderEliminarY por tu culpa me han entrado ganas de tirar para tu City xD
Tía, tira para mi City, que está muy potita en esta fresca época del año :D Además, parece que ya hay algo de nieve y eso tiene que ser un aliciente para una gaditana XDDDD Como para mí una playa con arena XDD
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